A estas alturas nadie duda que la ESO ha forjado una nueva estirpe de jóvenes españoles, cuyos honorables valores están representados por el último juego de la pley, los caballos del buga -subwoofer del maletero incluido-, el piercing en la ceja, el tatu de la espalda y una nueva literatura compuesta de oraciones magistrales extraídas de esemeeses, messengers y tuentis.

Como toda generación tiene sus iconos, en ésta algunos futbolistas han sustituido a las pasadas de moda estrellas de Hollywood y de la música pop (aprovechando que Michael ha muerto). Los grandes exponentes patrios de la Generación ESO son, por ejemplo, el insigne Dani Güiza o el eximio José Antonio Reyes, a los que se ha unido recientemente una nueva y rutilante estrella: Raúl Albiol.

(Lo descubrimos gracias al twitter de bardeportes)

Desde aquí este humilde Licenciado se ofrece al Real Madrid (también estoy dispuesto a escuchar ofertas de otros clubes, incluida la Cultural y Deportiva Leonesa) para enseñarle a Albiol, al menos, a disimular unos cuantos títulos de novelas -aunque sean de Dan Brown– para cuando le pregunten. O a saber que en los Alpes austriacos (a pesar de no haber estado jamás allí) no saltan los canguros australianos. O a inculcarle algún gusto musical (siendo valenciano, el bakalao seguro que le mola mazo, tronco).

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