Vamos a hacer un pequeño juego. ¿Qué elemento está equivocado en la siguiente serie? Arroz, chorizo, macarrones, alubias, pizza, naranja, pera, tractor. Respuesta correcta: tractor. Venga, otra: futbolista, árbitro, gol, estadio, entrenador, pelota, pacifismo. Respuesta correcta: pacifismo. Una más: teclado, ratón, internet, google, twitter, religión. Respuesta correcta: religión.

Pues eso fue lo que hizo Eduardo Arcos de Alt1040 en este artículo. Estaba hablando de tecnología pero, de repente, un impuso incontrolable provocó que todos sus odios le llevaran a perder cualquier asomo de racionalidad. Lo cierto es que desconozco la mayoría de opiniones de este tipo, pero su artículo evidencia un incontrolable sectarismo. Había que meter la religión con calzador. Hablaba del Dvd, los proveedores de acceso a internet o la Sgae y terminó escribiendo sobre ese gran asunto tecnológico que es la religión. Lo más cercano que se me ocurre en la heterodoxa relación entre tecnología y religión es al cura de mi pueblo cambiando el aceite de aquel R5 blanco o el cepillo electrónico que instalaron hace un par de años en la parroquia de San Claudio de León. Quizá no he comprendido el verdadero significado de la tesis del señor Arcos: el Papa debe hacerse un Twitter.

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