Rescato un lejano texto de 2006 del escritor leonés Julio Llamazares -si no habéis leído nada de él, os lo recomiendo encarecidamente- sobre el entonces incipiente proyecto de línea de Alta Tensión entre Sama de Langreo, Asturias, y Velilla del Río Carrión, Palencia.
Comprende uno que los árboles de Madrid valen más que los de los otros sitios. Comprende uno también que no es igual que proteste contra su tala una baronesa que unos miles de plebeyos, aunque seamos todos iguales según la Constitución. Comprende, en fin, incluso uno que tenga más interés para la prensa rosa que aquélla se manifieste junto a los ecologistas a que éstos lo hagan al lado de ella. Sin embargo, no deja de sorprenderle que eso merezca la apertura de todos los telediarios y los periódicos, cuando la construcción de una línea de alta tensión, por ejemplo, entre Asturias y León a través de tres valles vírgenes (los de los ríos Aller, Torío y Curueño), con torres equivalentes a edificios de 10 plantas y pasillos de seguridad de 200 metros (que desforestarán por completo, claro) y a la que se oponen miles de personas, incluida la Diputación Provincial de León y todos los municipios afectados, ni siquiera ha sido noticia en ellos.
¿Habrá que buscar también una baronesa.



A los valles de los ríos que cita se deben añadir, además, el Bernesga, Porma, Esla, Tuejar y Cea.
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