El fútbol es el deporte más importante del mundo. Y España tiene la suerte de que su Liga sea una de las más potentes -aunque podría mejorarse- del planeta. Sin embargo, su elevado nivel no se corresponde con el de la otra gran competición nacional por excelencia: la Copa del Rey. El modelo de ésta es tan obsoleto y poco atractivo que a casi nadie le interesa hasta que llegan los cuartos o las semifinales. Es triste ver estadios de Primera casi vacíos cuando se enfrentan a equipos de una categoría inferior. Lógicamente un frío miércoles de diciembre a las 21:00 la gente no suele moverse del sofá para ver un partido casi de pretemporada. Solamente si se tiene la suerte de que al equipo de una humilde ciudad de provincias el bombo le regale, por ejemplo, un Real Madrid o Barcelona, la Copa cobra algo de sentido. Además los grandes clubes suelen despreciar a esta competición alineando a sus reservas en esas rondas.
Hace algunos años se ensayó -durante una temporada- el sistema inglés de partido único pero luego se volvió al más clásico enfrentamiento a doble partido. Actualmente se trata de una competición donde el sistema no es de eliminatorias libres sino dirigidas porque los equipos de Primera División no entran en hasta dieciseisavos de final. Por otro lado, participan todos los clubes de Primera y Segunda División más una compleja selección de entre otros de Segunda B y Tercera. En fin, un caos.
Mi propuesta supondría un cambio radical. Implicaría copiar la estructura de Copa del Rey de baloncesto. Ocho equipos en una semana de competición. Cuartos, semifinales y final. Domingo-miércoles-domingo. En una misma ciudad (tal vez en dos o tres cercanas para evitar la compleja concentración de aficiones en un mismo lugar). ¿La fecha? Navidad o Semana Santa. ¿Y quiénes participarían? El campeón de la anterior edición y los 7 primeros clasificados de la primera vuelta de la Liga.
Esta medida implicaría la inevitable protesta de los clubes pequeños pero deben comprender que el fútbol profesional -ése que mueve más de 90 millones de euros por el fichaje de Cristiano Ronaldo- no puede permitirse perder potenciales ingresos. Porque el deporte a máximo nivel no es una ONG y en las competiciones punteras deberían participar siempre los mejores equipos. Esa Copa del Rey sería un verdadero boom a nivel de marketing, derechos de televisión, etc.

Pero me temo que Villar prefiere mantener el trono de la RFEF a ganarse enemigos en las pequeñas taifas futbolísticas de las federaciones territoriales.

Anuncios