Arturo Pérez-Reverte, entre otras cosas, es un gran hacedor de titulares. En dos recientes entrevistas nos regala un par de sentencias realmente magistrales.
Me parecen verdades como puños. Cuando vemos en la televisión la llamada telebasura, es porque existe la vidabasura. Hay una realidad social que tiene como consecuencia que Belén Esteban sea un referente mediático. Ella representa a un importante sector de la población gozosamente inculto al que se le otorga una Ley de Memoria Histórica.
(Imagen: http://www.hospitaldeleon.com/images/galeria/1.jpg)
Hace unos días hablaba de la falta de educación de una empresa al tutear a una desconocida de más de ochenta años. Cada día observo que estamos llegando a unos niveles lamentables de esa gozosa incultura que diría Reverte. Y cuando hablo de cultura, yo no me refiero al hecho de haber leído más o menos libros que el vecino, sino al respeto y a la educación. Ayer estaba en la sala de espera de una UCI de un hospital y, por momentos, aquello parecía un mercado de ganado. La gente hablando en un tono de voz intolerable para ese lugar. Estaba en un hospital, repito, donde hay un cartel de varios metros en su fachada donde pone “Espacio de salud. Espacio de respeto”. (Que exista ese letrero ya indica de lo que se carece). Sólo faltó que alguien eructara y escupiera al suelo. Me tuve que ir porque era simplemente asqueroso e insoportable. Era la sala de espera de un hospital de un país gozosamente inculto.
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