“Yo, el desvalijado”. Encima victimista…

Descubrir en junio de 2010 que Sudáfrica es un lugar hostil, demuestra una asombrosa limitación cultural. Es ignorar la terrible colonización europea que, entre otras causas, han conducido al continente africano a una miserable situación.

Más del 50% de la población o 350 millones de africanos viven con menos de un dólar cada día.

Sólo hace falta entrar en internet —porque leer un libro ya es pedir demasiado— para extraer que Johannesburgo es la ciudad más peligrosa del planeta. Y, aunque sea triste, cualquiera sabe que la mayoría de los blancos allí viven en urbanizaciones con enormes medidas de seguridad.

Sin embargo, observo con asombro la última información de Miguel Serrano. Nos relata que acaba de trasladarse a un hotel más seguro. Una inteligente medida que debería haber tomado nada más llegar. Es la evidencia del tamaño del cerebro de estos personajes. ¿Acaso pensaba que le mandaban de vacaciones a un romántico safari a lo Memorias de África? Preciosas puestas de sol, leones, jirafas y demás lugares comunes. Por lo visto, nuestro látigo preferido se encontraba en un hotel donde solamente había un guardia de seguridad. Sobran las explicaciones. Ya de paso, ¿por qué no se instaló en una tienda de campaña en el centro de Johanesburgo? Le habría salido un reportaje precioso.

Un individuo que dice que a las africanas “ni con un palo las toco”, no puede dar mucho de sí.

Y, que yo sepa -ojalá me equivoque-, no ha sido rectificado por sus jefes. Si ésta es la gente que nos debe comentar lo que es África, apaga y vámonos.

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