Villa, ¿maravilla?

Como si fuera el turrón que vuelve a casa por navidad, el fichaje de Villa regresa a los periódicos cuando se acerca el verano.
En nuestro fútbol existen algunas dianas fáciles contra las que lanzar continuamente las flechas del rencor. Ejemplos evidentes son jugadores como Guti o Víctor Valdés, que en determinados momentos de sus carreras han tenido actitudes incomprensibles pero que poseen una enorme personalidad.
Sin embargo, hay otros futbolistas que pasan desapercibidos para la parcialidad de las plumas o micrófonos de algunos juntaletras deportivos. Uno de los grandes exponentes de mi humilde tesina es David Villa, probablemente uno de los cinco mejores delanteros españoles de todos los tiempos. Sin embargo, cuando “el siete de España”-que diría ese gran portero y hoy conocido showman llamado Pepe Reina- sale del terreno de juego, ha demostrado varias veces su cobardía.
Recuerdo que en diciembre de 2007 el Valencia humilló públicamente a tres jugadores de enorme peso en el vestuario (quizá los más importantes): Cañizares, Albelda y Angulo. ¿Qué hizo la plantilla del Valencia? Callar.
Cuando alguien trabaja en una fábrica, en la que percibe un salario que, a duras penas, le permite pasar el mes, o cuando del dinero de ese trabajador dependen el alimento de su mujer y de sus hijos, nadie le puede pedir que clame ante un caso de humillación pública del compañero de máquina de al lado, porque la disyuntiva ética está por debajo de la necesidad económica. Sin embargo, si eres un millonario que conduces deportivos, vistes con la ropa de las mejores marcas y cenas en los restaurantes más exclusivos de cada ciudad, el silencio es la evidencia de tu cobardía. Villa y el resto fueron, pues, cobardes.
Como la vida suele dar una segunda oportunidad, Villa pudo redimirse el pasado verano. Dicen en mi pueblo que quien calla otorga, y el gran delantero asturiano parecía confirmar con su rotundo silencio su salida del Valencia. Hubiera sido muy fácil convocar una rueda de prensa y decir, “me quedo en Valencia”. Punto final. O, cual Belén Esteban, enviar un comunicado de prensa en que se anunciara: “mis abogados tomarán las pertinentes acciones legales a todo el que saque en los medios de comunicación una noticia sobre mis falsos fichajes, los cuales vulneran mi honor y el de mi familia bla, bla, bla. Yo por el Valencia MA-TO.”
Sin embargo, el de Langreo casi todos los días era portada de un diario deportivo y cuatro equipos se disputaban sus goles: Real Madrid, F. C. Barcelona, Chelsea y Manchester City. Durante varias semanas pareció que “el guaje” desembarcaría en el Madrid pero luego estuvo a punto de hacerlo en el Barça. ¿Qué hizo Villa durante todo ese tiempo? Callar, como cuando humillaron a Cañi, Angulo y Albelda.
Comparemos su actitud con la de Xabi Alonso. El vasco desde el primer momento dijo que se quería ir. Habló con Benítez y expuso públicamente sus intenciones de irse al Madrid. Mientras tanto Villa callaba.
Estimado Villa, pues, sólo espero que este año no permitas el carrusel de portadas especulativas a tu costa.

La AFE, Rubiales, las divisiones inferiores y la reestructuración del fútbol español

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Encontré la imagen aquí: http://www.elbanquillovisitante.com/2009/01/superliga-europea-ya.html Y hablan del mismo tema.
Rubiales, ese tipo calvo que parece haber entrado con aire fresco a la anquilosada Asociación de Futbolistas Españoles, ha usado la vieja táctica de la amenaza con la huelga para conseguir 4 millones de europeos. Sin embargo, cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de las divisiones inferiores del fútbol nacional, sabe que eso es pan para hoy y hambre para mañana.
El problema es que la situación económica del fútbol profesional español es insostenible. En las ciudades pequeñas, los grandes constructores locales ocuparon los sillones presidenciales como un medio de promoción social. Por otro lado, la inversión de los ayuntamientos en los clubes también era notable. Debe ser porque los palcos son muy cómodos. Sin embargo, la crisis ha sacado las vergüenzas al aire y los equipos pequeños ya no tienen el cómodo sustento ni de empresarios del ladrillo ni de ayuntamientos endeudados. Por lo tanto, lo de Rubiales no es más que una solución a muy corto plazo que no resuelve nada.
Realmente lo que necesita el fútbol español —y el europeo— es una reestructuración total. Así como no todas las empresas cotizan en el IBEX35, ni todos los actores trabajan en Hollywood, no todos los equipos pueden aspirar a estar en Primera División. Se debe reducir considerablemente el número de clubes en la máxima categoría —lo que provocaría, además, una Liga más competitiva— o bien pasar directamente a la creación de una Superliga Europea al más puro estilo NBA. Madrid, Valencia o Barcelona, deberían competir con Moscú, Milán o Munich. Para competición nacional ya está la Copa del Rey (que además se revalorizaría).

Algunos apuntes personales semanasanteros

A continuación procedo a comentar algunas observaciones personales sobre la Semana Santa. Debo aclarar que ni soy miembro de ninguna cofradía y ni siquiera asisto regularmente como espectador. En los últimos diez años habré visto cuatro o cinco procesiones (y sólo por la casualidad de encontrarme con ellas en la calle o de estar con gente que sí quería ir).
  • Me gusta observar la diversidad sociológica de España a través de la Semana Santa. Por ejemplo, cuando llueve en Sevilla y se cancelan las procesiones asistimos a un rosario de lloros por parte de los cofrades que en las semanas santas del norte no ocurre. He llegado a ver Cristos tapados por un plástico transparente bajo una copiosa nevada. ¿Por qué en el sur se grita alborozadamente al paso de una representación de una madre que está sufriendo con la muerte de un hijo? En el norte, por ejemplo, hay personas que riñen a los que aplauden cuando los cofrades “bailan el paso”. El carácter del norte y del sur de España se observa perfectamente en sus Semanas Santas. Recuerdo a una turista malagueña en una procesión del norte cantando una saeta ante un Cristo de Gregorio Fernández, ante el estupor de los asistentes.
  • Me llaman la atención las numerosas críticas que generan las procesiones en el pragmático aspecto del entorpecimiento del tráfico por las ciudades y en las dificultades para aparcar. Es cierto que indudablemente suponen una incomodidad pero no menos que el resto de celebraciones en España, como las Fallas o los Sanfermines. Cualquier acto popular conlleva problemas en las ciudades pero no hay que ser muy inteligente para ir con el coche al centro un Jueves Santo si lo que buscas es tranquilidad. ¿No será que, implícitamente, con esas críticas a los problemas que generan las procesiones, el verdadero objetivo es la Iglesia Católica?
  • Penoso artículo de ABC sobre el topten de las cofradías españolas, mencionando a Madrid —of course— y dejando de lado, por ejemplo, la impresionante de Zamora. Madrid capital, Zamora sucursal, faltó decir.
  • Dicen que las Administraciones Públicas protegen a la Semana Santa. Normal. Es una fiesta que abarrota las ciudades y llena los hoteles. Dile tú a un hostelero que, por orden del señor alcalde, se suprime la semana santa en favor de una supuesta libertad religiosa y le correrá a sartenazos por la plaza mayor.
  • Supongo que toda esta gente que no soporta ver una procesión de Semana Santa y le desagrada su estética, tampoco puede ver una obra de Bernini. Dos expresiones del fervor religioso del catolicismo barroco que, hoy en día, son aspectos históricos que una sociedad no puede abandonar. Eso yo lo llamo también hacer Memoria Histórica.
  • Dicen los críticos que en Semana Santa se aprovecha para comer, beber, salir de fiesta, apostar dinero —en mi tierra el juego de las chapas—. Claro, es que las manifestaciones populares siempre conllevan otros aspectos sociales. La calabaza y la viera, sin ir más lejos, son los símbolos de la peregrinación a Santiago. Es indiscutible que se bebe más cocacola durante los mundiales de fútbol, que en el Halloween americano se ofrecen caramelos o que en Cataluña se regalan más libros por San Jordi. Nos guste o no, en Semana Santa se hacen torrijas, en la feria de abril se toma fino y en San Froilán en León se comen avellanas.

Los gurús de Internet y las reuniones “a título personal”

Reunión a título personal: Estamos ante una frase hecha, apropiada para un personaje de novela de medio pelo. Pues es lo que tratan de vendernos ciertos gurús (sí, ése es el nombre que la Red, no yo, les ha otorgado) que se entrevistan habitualmente con políticos y autoridades para, supuestamente, defender los Derechos fundamentales de Internet. De hecho si se busca en Google dicho término, pronto aparecen Encinar, Dans o mis admirados Microsiervos. Expondré simplemente tres argumentos:

En primer lugar creo que las reuniones a título personal se realizan en cafeterías, hoteles o casas particulares para evitar suspicacias, no en sedes de determinados organismos. En segundo lugar, éstas -como su propio nombre indica- son personales, es decir, individuales. Por último, las reuniones personales ni se tuitean ni se bloguean, es una falta de respeto con tu interlocutor.

Me parece que esta gente, que dice constantemente eso de no representar a nadie, no sabe ni representarse a sí misma.

Tuenti, un problema más serio de lo que parece

Tuenti es una red social orientada a los adolescentes. Cualquiera que haya entrado en esa página sabe que es lo más parecido a un nido de hormonas. Recordemos que para crearse un perfil en dicha página hay que tener, como poco, catorce años.
Ahora resulta que el problema radica en que el Defensor del Menor de Madrid se creó una cuenta falsa en Tuenti. La polémica, a mi juicio, no es ésa sino la siguiente: qué hace Tuenti para evitar que miles de niños tengan perfiles en los que mienten con su edad.
Por otro lado, a Tuenti le interesa que en su negocio no estén los padres de los adolescentes porque perdería su razón de ser. Los niños ya no se atreverían a mostrar las explícitas fotos y comentarios de su último ligue. En ese caso le propongo a Tuenti que, por cada menor que tenga en su red, le ofrezca una invitación a sus padres.  Me temo que entonces el garito que se han montado quebraría en poco tiempo. Lo que realmente le interesa a Tuenti es que su chiringuito sea un coto vedado a la gente mayor.
Que no me venga el tal Ícaro Moyano a decir que los perfiles falsos son rápidamente descubiertos porque eso es desconocer aún más la realidad de su casa. Moyano debería asistir a una clase de Primaria y comprobar cómo muchos -por no decir la mayoría- de los niños tienen Tuentis con la edad falsificada.

El Maestro Delibes y el verdadero ecologismo.

(Imagen: http://multimedia.hola.com/noticias-de-actualidad/2010/03/11/miguel-delibes.jpg)
Ayer enlacé en el Tuiter a la página de un pueblo turolense. También he hablado bastante sobre la montaña leonesa y la Sama-Velilla. Se trata del mismo Todo, que simplemente significa interés por el mundo rural; por sus gentes, por sus paisajes, por sus trabajos, por su vocabulario, por su visión del mundo o por su fauna. Da igual una montaña de Picos de Europa que una dehesa extremeña, no importa si nos encontramos en un soleado olivar andaluz o en una pequeña aldea de Galicia, resulta indiferente hallarse en un lluvioso pueblo pesquero del cantábrico o en los infinitos campos de trigo de Castilla. Por eso admiro tanto al maestro Delibes. Porque amó el campo y comprendió la auténtica naturaleza como pocos.
Estamos en la época del fácil ecologismo dospuntocero, de la tienda de campaña de fin de semana pero con ordenador portátil, de cómo molan mis botas de Goretex pero qué asco me da el barro, tía, de tengo una planta de tomatitos cherry supercools en una macetita con vistas a la calle, de qué moderno soy porque solamente como vegetales, de soy miembro de Greenpeace pero sólo salgo de la ciudad para irme de vacaciones, de ir a una casa rural con jacuzzi y wifi, o de mira colega, qué buen montañero parezco con mi ropa de marca Quechua.
El maestro Delibes sabía, empero, que la esencia del verdadero ecologismo no es sólo la actitud, sino la observación del campesino y de todo aquello que le rodea, es decir, del paisaje y del paisanaje.

Pérez-Reverte, un país gozosamente inculto y la falta de educación una sala de espera del Hospital de León

Arturo Pérez-Reverte, entre otras cosas, es un gran hacedor de titulares. En dos recientes entrevistas nos regala un par de sentencias realmente magistrales.
Me parecen verdades como puños. Cuando vemos en la televisión la llamada telebasura, es porque existe la vidabasura. Hay una realidad social que tiene como consecuencia que Belén Esteban sea un referente mediático. Ella representa a un importante sector de la población gozosamente inculto al que se le otorga una Ley de Memoria Histórica.
(Imagen: http://www.hospitaldeleon.com/images/galeria/1.jpg)
Hace unos días hablaba de la falta de educación de una empresa al tutear a una desconocida de más de ochenta años. Cada día observo que estamos llegando a unos niveles lamentables de esa gozosa incultura que diría Reverte. Y cuando hablo de cultura, yo no me refiero al hecho de haber leído más o menos libros que el vecino, sino al respeto y a la educación. Ayer estaba en la sala de espera de una UCI de un hospital y, por momentos, aquello parecía un mercado de ganado. La gente hablando en un tono de voz intolerable para ese lugar. Estaba en un hospital, repito, donde hay un cartel de varios metros en su fachada donde pone “Espacio de salud. Espacio de respeto”. (Que exista ese letrero ya indica de lo que se carece). Sólo faltó que alguien eructara y escupiera al suelo. Me tuve que ir porque era simplemente asqueroso e insoportable. Era la sala de espera de un hospital de un país gozosamente inculto.